99 VÓRTICE XCIX
soy agua del mar
vorágine de amor
abarco el setenta por ciento
del dado sideral
engullo a quien asoma a mi orilla
me amamanto con ríos de pasión
eres barro moldeado por mis olas
cima del abismo con forma de mujer
donde dejo la espuma de mi
y gorgoteando llamo al sol
y el albor atisba por la ventana
de tu risa
somos luz y los iceberg diluimos
con lluvia de sol
somos agua y tierra
contenemos vida en glóbulos de hielo
que convulsiona tu vórtice de fuego
los sueños como peces en el agua
tiernos navegan el océano
que con mi amor debes surcar
que estás surcando
que tal vez has surcado ya
viviendo el viento de la vida
mujer
barro de fuego
mi agua anega tu sima y si te vas
me voy por la pendiente de la tristeza
como un barco de papel en el río
que viene de una bocatoma inmemorial
y no sé dónde termina.
11 VÓRTICE XI
ya es hora de alejar mi alma de tu cuerpo
mis ojos de tus pestañas
mi boca de tus labios
mi pecho de tus pezones
mi cuerpo de tu alma
ya es hora de alejarme de la diáspora de tu fragancia
de dejar de decirte amada mía
ya es hora de volver
a la melancolía que suena en los rayos verdes del sol
a las estrellas que necesito para llenar mi cielo
al lugar donde me espera sentado el tiempo
bebiendo dolor del puquial cercado
ya es hora de volver por donde he venido
recogiendo los sentimientos y las palabras
que se van como el río
que arrastra el nauseabundo basural de cada día
con mi verdad oculta entre los juncos
donde degustaba mi fiambre de amor
donde lamía y relamía la miel del sol
donde olía a hierba tu nombre peregrino
donde aprendí a subir y bajar
por la pendiente de las quebradas
ya es hora de irme de esta ciudad
donde soy un número más del frío ordenador
donde mis sueños están cercados por ladrones de verdad
salidos de la noche chavetera para trocear mi reserva de ternura
transformándome en olvido muerto
atropellado como un sapo en la pista del desarrollo
así mujer me transformaré en el dolmen de tu sombra
y seré ventana de tu luz
que alumbrará la profundidad de mi tiempo
y el terror del miedo
y el destello de tu sonrisa
y tu mirada abrirá mi puerta de madera
y de trecho en trecho como luciérnaga me acercaré a tu luz
no sé qué haré sin ti
sin ti no sé cuánto valgo sin ti
sólo sé el valor que tengo si bebo tu amor
no sé a dónde voló el pájaro que en ti anidó
te dejo mi libertad ficticia
derretida en tu vórtice de fuego.
soy agua del mar
vorágine de amor
abarco el setenta por ciento
del dado sideral
engullo a quien asoma a mi orilla
me amamanto con ríos de pasión
eres barro moldeado por mis olas
cima del abismo con forma de mujer
donde dejo la espuma de mi
y gorgoteando llamo al sol
y el albor atisba por la ventana
de tu risa
somos luz y los iceberg diluimos
con lluvia de sol
somos agua y tierra
contenemos vida en glóbulos de hielo
que convulsiona tu vórtice de fuego
los sueños como peces en el agua
tiernos navegan el océano
que con mi amor debes surcar
que estás surcando
que tal vez has surcado ya
viviendo el viento de la vida
mujer
barro de fuego
mi agua anega tu sima y si te vas
me voy por la pendiente de la tristeza
como un barco de papel en el río
que viene de una bocatoma inmemorial
y no sé dónde termina.
11 VÓRTICE XI
ya es hora de alejar mi alma de tu cuerpo
mis ojos de tus pestañas
mi boca de tus labios
mi pecho de tus pezones
mi cuerpo de tu alma
ya es hora de alejarme de la diáspora de tu fragancia
de dejar de decirte amada mía
ya es hora de volver
a la melancolía que suena en los rayos verdes del sol
a las estrellas que necesito para llenar mi cielo
al lugar donde me espera sentado el tiempo
bebiendo dolor del puquial cercado
ya es hora de volver por donde he venido
recogiendo los sentimientos y las palabras
que se van como el río
que arrastra el nauseabundo basural de cada día
con mi verdad oculta entre los juncos
donde degustaba mi fiambre de amor
donde lamía y relamía la miel del sol
donde olía a hierba tu nombre peregrino
donde aprendí a subir y bajar
por la pendiente de las quebradas
ya es hora de irme de esta ciudad
donde soy un número más del frío ordenador
donde mis sueños están cercados por ladrones de verdad
salidos de la noche chavetera para trocear mi reserva de ternura
transformándome en olvido muerto
atropellado como un sapo en la pista del desarrollo
así mujer me transformaré en el dolmen de tu sombra
y seré ventana de tu luz
que alumbrará la profundidad de mi tiempo
y el terror del miedo
y el destello de tu sonrisa
y tu mirada abrirá mi puerta de madera
y de trecho en trecho como luciérnaga me acercaré a tu luz
no sé qué haré sin ti
sin ti no sé cuánto valgo sin ti
sólo sé el valor que tengo si bebo tu amor
no sé a dónde voló el pájaro que en ti anidó
te dejo mi libertad ficticia
derretida en tu vórtice de fuego.
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